La mujer que desea quedar embarazada, generalmente busca informarse respecto a varios aspectos relacionados al embarazo. Uno de ellos es el personal médico por el cual será atendida. Recordemos que, lo más común es que una mujer que ya tiene asegurado que se encuentra embarazada, acuda a su ginecólogo y que este, a su vez, la remita al obstetra.

A pesar de que la mayoría de los ginecólogos son médicos gineco-obstetra, muchos optan por remitir a su paciente a un colega con mayor especialización, en lo que respecta al embarazo, para así garantizarle a la paciente una mejor atención. A lo largo de todo el proceso de gestación, la mujer deberá acudir periódicamente a distintas revisiones, para poder llevar un control tanto de su salud como la del feto.

Sin embargo, cuando el desarrollo embrionario y la salud, tanto de la madre como la del bebé, no se encuentran en condiciones normales, el médico suele remitir el caso a un perinatólogo. A pesar de lo extraño que pueda sonarnos el nombre, no se trata sino de un profesional más avanzada.

¿Qué es una perinatóloga?

La perinatóloga es aquella médico gineco-obstetra que realizó una especialización mayor en medicina materno fetal (MMF) y que por tanto, está mucho mejor capacitada para atender embarazos de alto riesgo o partos cuyas circunstancias son poco comunes. La perinatología se trata de una nueva rama de especialización de la medicina gineco-obstetra.

La mayoría de las embarazadas asisten cada mes a una consulta con un obstetra, con el objetivo de verificar que su salud y el desarrollo embrionario están en perfectas condiciones.

Por lo tanto, la perinatóloga tiene en sus manos la gran responsabilidad de monitorear el desarrollo del embarazo cuando existen complicaciones a nivel fetal de tipo:

  • Malformaciones.
  • Problemas cromosómicos.
  • Enfermedades congénitas.
  • Riesgo de sangrado y/o aborto espontáneo.

Al tratarse de factores de alto riesgo tanto para la madre como para el bebé, la perinatóloga estudiará meticulosamente la salud de ambos a lo largo de los tres trimestres del embarazo, procurando así realizar los diagnósticos oportunos y procurar las soluciones a los distintos problemas que puedan surgir. Por otra parte, su labor tiene cuenta con un importante componente preventivo.

Tanto la obstetricia como la perinatología tienen un objetivo en común de gran importancia: lograr que tanto la salud de la madre como del feto siempre estén en las mejores condiciones posibles para garantizar así su bienestar. Esto se cumple a través de un diagnóstico certero y un tratamiento efectivo y precoz en las patologías que pueden ocurrir durante la gestación.

En otras palabras, los médicos tienen como meta:

  1. Disminuir los índices de mortalidad pre y pos natal.
  2. Monitorear el desarrollo del feto.
  3. Prevenir posibles complicaciones a futuro.
  4. Realizar diagnósticos a tiempo.
  5. Cuidar de la salud tanto de la madre como del bebé.
  6. Procurar que el parto pueda desarrollarse en las mejores condiciones posible.
  7. Reducir los niveles de estrés de la mujer embarazada.